Lejos quedan los días en los que acudir al psicólogo era un tema tabú. Hoy en día, afortunadamente, le damos mucha más importancia al bienestar emocional. Sin embargo, se sigue teniendo cierta prudencia a la hora de acudir a la consulta de un profesional de la salud mental. Parece que necesitamos poner un límite entre lo que podemos gestionar por nosotros solos y aquello con lo que necesitamos ayuda. Por eso, en este pequeño post vamos a intentar aclarar un poco este asunto.
En algunas ocasiones, cuando nos encontramos ante un problema, ya sea cotidiano o más extraordinario, solemos pedir ayuda a algún ser querido. Esta persona te dará su opinión basándose probablemente en su experiencia vital. Pero, además, esta persona está vinculada a ti de una manera emocional, ya sea porque es un familiar, un amigo, tu pareja, etc. por lo que la información que esta te aporte puede estar sesgada, ya sea porque tengan contigo un instinto protector, por su preocupación o por no querer entrar en conflicto. En estos casos, contar con la ayuda de un psicólogo puede ser la clave. El psicólogo te podrá ayudar desde una perspectiva totalmente objetiva, te podrá dar diferentes puntos de vista y, lejos de decirte lo que debes hacer, te guiará para que puedas tomar tú la decisión.

Por otro lado, solemos pensar que el psicólogo solo trata trastornos graves (depresión mayor, ansiedad generalizada, fobias, traumas del pasado, problemas con el control de impulsos, etc.). Sin embargo, no es necesario acudir al especialista solo cuando la situación es límite o se ha llegado a convertir en un trastorno. Es importante también pedir ayuda cuando:
- Sientas que la situación está limitando tu vida, no dejándote funcionar adecuadamente en tus relaciones personales, en tu trabajo o en tus actividades de ocio.
- Pierdas el interés por las actividades que antes te resultaban placenteras.
- Ocurre algún acontecimiento que te desborda emocionalmente y te dificulta la toma de decisiones.
- Presentas algún problema en tus relaciones personales (familiares, de pareja o de amistad)
- Presentas dificultades para gestionar el estrés diario.
- Si deseas crear un estilo de vida saludable y erradicar viejos hábitos que consideras perjudiciales.
- Te castigas constantemente por errores cometidos en el pasado.
- Te notas más nervioso que de costumbre o sientes que en cualquier momento puedes llegar a perder el control.
Un psicólogo te podrá ayudar con tu situación mediante técnicas avaladas por la ciencia, siendo un acompañante que te guiará para que puedas seguir tu camino en el proceso de mejora. El psicólogo podrá darte recursos para que, en un futuro, puedas ser tú mismo el que enfrente sus dificultades.