En 2019, la Organización Mundial de la Salud desaconsejó el uso de pantallas en menores de 2 años. Puntualizó además que los niños menores de 5 años deben pasar menos tiempo sentados mirando pantallas, dormir mejor y tener más tiempo para jugar activamente. En el caso de realizar actividades sedentarias, deben ser en compañía de un cuidador y es preferible que sean actividades como leer, contar cuentos, cantar o hacer puzles, pero nunca la exposición a las pantallas.
El exceso de tiempo frente a una pantalla puede conllevar consecuencias indeseadas como:
- Horarios inadecuados de sueño. La exposición a la luz azul emitida por las pantallas puede interferir en el ciclo normal de sueño-vigilia y dificultar el sueño.
- Graves problemas de conducta e impulsividad. La exposición prolongada a las pantallas se asocia a mayor riesgo de padecer problemas de conducta, como la dificultad para regular el comportamiento, agresividad e impulsividad.
- Retrasos en el desarrollo del lenguaje y de las habilidades sociales. El uso excesivo de pantallas limita las oportunidades para poner en práctica sus habilidades sociales en la vida real, con el uso del lenguaje no verbal, la escucha activa y la empatía.
- Problemas de atención. Actualmente, el ritmo de los contenidos diseñados para bebés y niños es extremadamente rápido don respecto a la realidad, con el fin de mantenerlos siempre atentos a las pantallas. Esta estimulación excesiva podría condicionar al cerebro para que necesite estímulos cada vez más agresivos en el futuro, de tal manera que los estímulos de la vida real le resultarán aburridos y les será muy difícil concentrarse en ellos.
- Problemas de obesidad. Hay que tener en cuenta que todo el tiempo que dedican los menores a las pantallas es tiempo que están realizando una actividad sedentaria, por lo que están limitando su tiempo a realizar algún deporte o actividad física.

Una vez pasada esta edad se podrán introducir las pantallas junto con una serie de reglas:
- Limita el tiempo que le dedican a las pantallas. Es muy importante que las pantallas se limiten, a ser posible a los findes de semana, y durante un tiempo corto. Nunca se deberán usar las pantallas justo antes de irse a dormir, para no interferir en la calidad del sueño.
- Asegúrate de lo que están haciendo: previsualiza el contenido de los programas, videojuegos o videos antes de que el menor los vea.
- Elige bien los contenidos, cuidado de que sean educativos e interactivos, adaptados siempre a la edad del menor.
- Bloquea o limita el contenido que no quieres que vean.
- Una opción recomendable es usar las pantallas como una recompensa después de llevar a cabo sus obligaciones.
- No introduzcas ninguna pantalla dentro del dormitorio del menor, incluido el televisor.
- En el caso de que juegue en línea, asegúrate de que esté hablando solo con sus amigos y háblale de los posibles peligros.