El estrés no solo está ceñido a la etapa adulta. La adolescencia también es un periodo de cambios no solo físicos, sino también emocionales y sociales y eso, puede generar un estrés en la vida de los más jóvenes.
Para que los adolescentes puedan gestionar este estrés será muy importante seguir una serie de pautas:
- En primer lugar, será crucial la colaboración de sus cuidadores principales. Para ello, es muy importante no minusvalorar los problemas que tienen los adolescentes, por muy insignificantes que a los adultos nos puedan parecer. Los adultos debemos mostrar comprensión y empatía y estar disponibles para lo que ellos necesiten. Hay que tener en cuenta que la adolescencia es una etapa plagada de dudas, y lo ideal será que un adulto de confianza pueda ayudarle a superar los diferentes problemas por los que pueda ir pasando.
- Los cuidadores deberán conversar con ellos para que sepan identificar lo que les está ocurriendo y que puedan expresarlo abiertamente, con el fin de que puedan gestionar la situación.
- Habitualmente los días de los adolescentes están llenos de actividades, dejando muy poco tiempo al descanso. Al igual que los adultos, los adolescentes también necesitan tiempo libre para descansar, por lo que será primordial reservar un tiempo a la semana libre de estudios y actividades extraescolares.
- Cuidar muy bien las relaciones con sus iguales. Cuando somos niños, el ser humano se vincula a sus cuidadores principales y a su núcleo familiar. De ellos aprenden todo para poder sobrevivir. Sin embargo, llegada la adolescencia este grupo de referencia cambia y el menor comenzará a identificarse con su grupo de iguales (amigos, compañeros de clase, etc.). Por ello, gran parte de los problemas que surgen en esta etapa se dan en este ámbito, por lo que será muy importante cuidar estas relaciones y dejar al menor con la posibilidad de relacionarse con sus iguales.

- Los padres deberán reforzar las conductas exitosas y hacer críticas constructivas de aquello que creamos que deben cambiar. Por lo general, el número de refuerzos deberá ser superior al de críticas para que la relación con los cuidadores sea la adecuada y que la autoestima del menor esté ajustada.
- Hacer un uso responsable de las tecnologías. Lo aconsejable es que el adolescente no lleve el móvil al centro escolar y no lo utilice hasta que no haya terminado todas sus tareas. Por otro lado, solo debe utilizar los videojuegos durante el fin de semana. Los adultos deberán informar a los menores de los peligros que conlleva internet y las redes sociales para que hagan un uso responsable de ellas.
- Cuidar el descanso y mantener unos hábitos de sueño saludables. Para ello, será muy importante que duerma un mínimo de 8 horas y que no haga uso de las pantallas hasta una hora antes de meterse en la cama.
- Practicar algún deporte. Al igual que para los adultos, el deporte es esencial para la salud mental de los adolescentes.
- Por último, deberá llevar una dieta equilibrada. En los casos en los que esta no se dé, la familia podrá acudir al pediatra o médico de familia para que le asesore sobre la mejor dieta para su edad.
- Al igual que ocurre en los adultos, en el caso en el que el menor este sufriendo síntomas de estrés que le impidan llevar una vida normal, será importante que el adolescente y su familia acudan a un profesional de la salud mental.